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Información Conciliar
Dirección Postal
Apartado Postal 175
Chinandega, Nicaragua
Teléfono
011-505-344-2387
Presidente
Rev. Isidro Carrillo
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En esta
reflexión trataremos de algo que es bien importante para
nuestras vidas y que algunos no le dan mucha importancia. Esto
es en cuanto a la alabanza a Dios, y es algo que todo cristiano
debe de hacer, "alabar el nombre de Dios". Ciertamente, cuando
nos reunimos en los templos, lo hacemos para alabar a Dios, pero
en este mensaje queremos enfocarnos en la cita diaria que todo
hijo de Dios tiene, ese momento íntimo entre tú y el Padre.
Lógicamente cuando nos reunimos con nuestros hermanos alabamos
al Señor, eso no tiene duda, pero que sucede cuando estamos
solos en nuestras habitaciones o en el lugar donde tenemos ese
momento de oración personal, ese momento en el cual nos
presentamos delante de él, y le hablamos, el momento de nuestra
cita diaria con él. Primeramente, se supone que todo cristiano
tiene ese momento personal, momento a solas con el Señor; pues
ese es el sustento diario de todo hijo de Dios, es el momento en
el que nos presentamos delante de su trono celestial. Muchas
veces cuando entramos en ese momento, algunos desde el principio
comienzan a pedirle al Señor, no es que sea malo pedirle, no,
todo lo contrario, pues a quien más iremos (Juan 6:68),
todo lo que necesitamos lo tiene nuestro Señor y Salvador, pero
recordemos que sobre todas las cosas debemos darle gracias a él.
Muchas veces pensamos que Dios no nos a bendecido pero lo cierto
es que el simple hecho de podernos levantar por las mañanas, el
poder tener nuestros alimentos, ropa, casa, son todas
bendiciones, cosas que son cotidianas para nosotros por lo cual
tendemos a no ver que lo tenemos por amor de Dios. Así que
tenemos mucho por que darle gracias a Dios, pero cuando estas
delante de él, muchos lo que hacen es pedirle y pedirle, y luego
se despiden y ya, esa es la oración que muchos presentan a Dios.
Pero el texto de referencia (Salmos 150:2) nos manda a
adorarle y el salmo completo nos insta a alabarle, por eso
cuando nos presentemos delante de él primeramente démosle
gracias, alabemos su nombre, exaltémosle y adorémosle, démosle
gloria y honra pues solo él la merece, luego puedes decirle lo
que quieras, pero primero levanta una ofrenda de alabanza a él.
Abre tu corazón ante él, dile lo que hay en tu corazón, deja que
fluya desde lo mas profundo de tu corazón esa alabanza para él,
pues él busca adoradores que le adoren en verdad (Juan 4:23)
dile lo que en tu corazón hay, dile cuanto le amas, lo
importante que es para ti, dile cuanto le agradeces lo que ha
hecho en ti. Te aseguramos que luego de que lo hagas sentirás
que no podrás parar y esa alabanza fluirá y fluirá y no la
podrás detener, entonces todas las otras cosas serán menos
importantes pues estarás adorando al Rey de Reyes y Señor de
Señores. Dale lo que se merece, toda la honra, la gloria, la
majestad, el imperio, el poder, por los siglos de los siglos.
¡Dios te Bendiga!
Amén
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