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"No os engañéis; Dios no puede ser burlado; pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará." Gálatas 6:7

 

Luis era ya un anciano cuando murió su esposa. Durante largos años había trabajado con ahínco para sacar adelante a su familia. Su mayor deseo era ver a su hijo convertido en un hombre de bien, respetado por los demás, ya que para lograrlo dedicó su vida y su escasa fortuna.

 

A los setenta años, Luis se encontraba sin fuerzas, sin esperanzas, solo lleno de recuerdos. Esperaba que su hijo, ahora gran profesional, le ofreciera su apoyo y comprensión, pero veía pasar los días sin que este apareciera, y decidió por primera vez en su vida pedirle un favor.

 

Tocó la puerta de la casa donde vivía el hijo con su familia.

-¡Hola papá, qué milagro que vienes por aquí!

-Ya sabes que no me gusta molestarte, pero me siento muy solo, además estoy cansado y viejo.

-Pues a nosotros nos da mucho gusto qua vengas a visitarnos, ya sabes que esta es tu casa.

-Gracias hijo, sabía qua podía contar contigo pero temía ser un estorbo. Entonces, ¿no te molestaría que me quedara a vivir con ustedes? ¡Me siento tan solo!

-¿Quedarte a vivir aquí? Si... claro. Pero no sé si estarías a gusto. Tú sabes, la casa es pequeña... mi esposa es muy especial... y luego los niños...

-Mira, hijo, Si te causo muchas molestias olvídalo. No te preocupes por mí, alguien me tenderá la mano.

-No padre, no es eso solo que… no se me ocurre donde podrías dormir. No puedo sacar a nadie de su cuarto, mis hijos no me lo perdonarían… o solo que no te moleste...

-¿Qué hijo?

-Dormir en el patio...

-Dormir en el patio… está bien.

 

EI hijo de Don Luis llamó a su hijo de doce años.

-Dime papá.

-Mira, hijo, tu abuelo se quedará a vivir con nosotros. Tráele una cobija para que se tape en la noche.

-Sí, con gusto... y ¿dónde va a dormir?

-En el patio, no quiere que nos incomodemos por su culpa.

 

EI niño subió por la cobija, tomó unas tijeras y la cortó en dos. En ese momento llegó su padre.

-¿Que haces Luis? ¿Por qué cortas la cobija de tu abuelo?

-Sabes papá estaba pensando...

-¿Pensando en qué?

-En guardar la mitad de la cobija para cuando tú seas ya viejo y vayas a vivir a mi casa.

 

¡Dios les bendiga!

Amén

 

   
 
 
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